SESIÓN XXVIII

 COMPRENDEMOS LA NUEVA INFORMACIÓN DEL COVID-19 COMO BASE PARA CUIDAR NUESTRA SALUD.

Proyecto:

“Cuidamos nuestra salud integral”

Sabemos que, la situación de pandemia en nuestro país y en nuestras comunidades ha generado cambios importantes en la forma de vida familiar y de cada uno de nosotros. Ahora que muchas personas pueden salir a trabajar y realizar otras actividades requiere que asumamos una nueva convivencia social, más responsable y solidaria.

Sin embargo, se observa que mucha gente no asume las medidas de distanciamiento social, generando conglomeración en los mercados y medios de transporte; usan inadecuadamente las mascarillas y protectores faciales, entre otros, generando temor en la población, porque puede generar un rebrote de casos de COVID 19, como afirman algunos expertos.

 

Ante esta situación se hace necesario que investiguemos, analicemos, valoremos y formulemos propuestas, que nos permitan asumir compromisos para el cuidado de nuestra salud física y emocional, de la familia y comunidad.

Por ello, el reto planteado es: ¿De qué manera podemos cuidar nuestra salud en el actual contexto que vivimos?

Para lo cual nos planteamos el siguiente producto: Elaborar un ensayo argumentativo que proporcione una perspectiva nueva de cómo podemos cuidar nuestra salud integral en el actual contexto en el que vivimos.

 

I. ¿QUÉ APRENDERÉ HOY?

A explicar, cómo ayuda la información que se tiene del COVID-19 a evitar su contagio para proteger nuestra salud y la de nuestras familias.

 

Criterio:

· Utiliza los conocimientos científicos al construir su explicación.

· Emplea o refiere evidencia científica pertinente para apoyar su explicación.

· Utiliza frases con sentido completo que comunican ideas científicas sobre el fenómeno estudiado.

 

RUBRICA DE EVALUACIÓN

Competencia: Explica el mundo físico basado en conocimientos sobre seres vivos, biodiversidad, Tierra y universo.

CAPACIDAD

CRITERIOS

DESTACADO

ESPERADO

PROCESO

INICIO

Evalúa las implicancias del saber y del quehacer científico y tecnológico.

Utiliza los conocimientos científicos al construir su explicación.

Usa información científica para construir su explicación con coherencia.

Usa información científica para construir su explicación de manera adecuada.

Trata de usar información científica para construir su explicación.

No hace ningún esfuerzo por usar información científica para construir su explicación.

Emplea o refiere evidencia científica pertinente para apoyar su explicación.

Emplea evidencia científica pertinente para apoyar su explicación.

Emplea evidencia científica para apoyar su explicación.

Trata  de emplear evidencia científica para apoyar su explicación.

No hace ningún esfuerzo por emplear evidencia científica para apoyar su explicación.

Utiliza frases con sentido completo que comunican ideas científicas sobre el fenómeno estudiado.

Utiliza frases con sentido completo que comunican ideas científicas sobre el fenómeno estudiado  con coherencia.

Utiliza frases con sentido completo que comunican ideas científicas sobre el fenómeno estudiado.

Trata de utilizar frases con sentido que comunican ideas científicas sobre el fenómeno estudiado.

No hace ningún esfuerzo por utilizar frases con sentido que comunican ideas científicas sobre el fenómeno estudiado.

 

II. ¿CÓMO EMPEZAMOS?

Desde la aparición del primer caso en el Perú en el mes de marzo han pasado muchas cosas. Por ejemplo, no se sabía mucho acerca del virus que lo causaba, es decir, no estaba claro cómo se contagiaba, cómo se podría controlar y ante esa circunstancia muchos países, incluido el Perú, decidieron establecer un régimen de emergencia el 15 de marzo.


Desde entonces, los científicos han estado trabajando muy duro y progresivamente han venido respondiendo preguntas sobre el virus, y claro, tienen nuevas preguntas mientras van tratando de desarrollar una vacuna que permita hacer frente a la pandemia.

Así que en el programa de hoy haremos una revisión de los últimos aportes al conocimiento de la enfermedad COVID-19, causada por el virus SARS-CoV-2.

 

III. ¿QUÉ HARÉ?

Los coronavirus (CoV) son una amplia familia de virus que pueden causar diversas afecciones, desde el resfriado común hasta enfermedades más graves, como ocurre con el coronavirus causante del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el que ocasiona el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS-CoV).

El nuevo ‎coronavirus, que ahora se conoce con el nombre de SARS-CoV-2 que produce la enfermdad llamada COVID-19, no se ‎había detectado antes de que se notificara el brote en Wuhan (China) ‎en diciembre de 2019.

Los coronavirus se pueden contagiar de los animales a las personas por eso se dice que son zoonóticos y pueden transmitirse entre animales (dromedarios, murciélagos, etc.) y humanos. Además, se sabe que hay otros coronavirus circulando entre animales, que todavía no han infectado al ser humano.‎


El SARS-CoV-2 puede infectar las vías respiratorias superiores e inferiores. Los síntomas del COVID-19 incluyen tos, estornudos, fiebre y dificultad para respirar; estos pueden aparecer entre dos y catorce días después de la exposición al virus.

Además, un número alto de pacientes sufre problemas de coagulación y una respuesta inmune exagerada que acaban en obstrucciones pulmonares, infartos, problemas hepáticos, de riñón, e incluso alteraciones en el sistema nervioso.

¿Qué forma tiene? ¿de qué está hecho?

Los coronavirus son una familia de virus con una característica en común: poseen unas proteínas en su superficie que les dan el característico aspecto de corona; se conocen desde hace décadas; no obstante, se cree que muchos no son capaces de afectar a los humanos.

El virus SARS-coV-2, que es el responsable de la enfermedad COVID-19, tiene como otros muchos virus, una capa de lípidos (grasas) que lo cubre y protege.

Ahora después de varios meses, ya se tiene cierta claridad acerca de cómo se transmite el virus que causa el COVID-19.

La transmisión por gotículas se produce cuando una persona entra en contacto cercano (menos de 1 metro) con un individuo infectado y se expone a las gotículas que este expulsa, por ejemplo, al toser, estornudar o acercarse mucho, lo que da como resultado la entrada del virus por la nariz, la boca o los ojos.

El virus se puede transmitir también por objetos contaminados presentes en el entorno inmediato de la persona infectada.

Sabemos que los asintomáticos pueden tener la misma carga viral que los sintomáticos y que pueden ser un vector transmisor importante, aunque todavía no sabemos si de igual forma.

Conocemos también que existen personas y eventos “súper contagiadores”, por ejemplo, en lugares cerrados, concurridos y mal ventilados, con personas muy próximas, y donde se grita, canta, tose o estornuda con frecuencia y sin precauciones.

Pero hay cosas que los científicos no saben todavía, por ejemplo, ¿por qué muchas personas no presentan síntomas?

Algunos científicos piensan que se debe a que esas personas pueden desarrollar una respuesta inmune rápida, por presentar una inmunidad previa por una reacción cruzada con otros coronavirus, por factores genéticos o porque la carga viral sea muy baja en el momento de la infección.

 

En los niños pequeños se cree que no desarrollan la enfermedad porque pueden tener un sistema inmune inmaduro que no desarrolle es reacción violenta que aparece en los adultos y que parece ser uno de los factores que agrava la enfermedad, o que la frecuencia de estímulos inmunológicos recibidos por las vacunas infantiles tenga cierto papel protector inespecífico contra el coronavirus. Pero todavía no lo sabemos a ciencia cierta.

Hay mucho por investigar.

 

¿Cómo deberíamos cuidarnos?

Como dijimos hace un momento, El SARS-coV-2, que es el responsable de la enfermedad COVID-19, tiene, como otros muchos virus, una capa de lípidos que lo cubre y protege y ese es su punto débil. Incluso el jabón más modesto puede, si se lavan bien las manos, eliminar esta capa grasa que cubre al virus, lo que lo desprotege y causa finalmente su destrucción. Las moléculas presentes en el jabón contienen cadenas formadas por átomos de carbono capaces de disolver los lípidos o grasas que protegen el material genético del virus, dejándolo indefenso. De forma similar actúa el alcohol etílico así como la lejía.

Pero respecto a estos dos últimos, se deben manejar con mucho cuidado, porque su abuso, puede causar problemas en la piel y reacciones alérgicas.

 

Lo primero que podemos hacer es:

Lavarnos las manos frecuentemente con agua y jabón por al menos 20 segundos, especialmente después de haber estado en un lugar público, o después de sonarse la nariz, toser o estornudar. Es de suma importancia lavarse:

ü  Antes de comer o preparar la comida.

ü  Antes de tocarse la cara.

ü  Después de ir al baño.

ü  Después de salir de lugares públicos.

ü  Después de sonarse la nariz, toser o estornudar.

ü  Después de manipular su mascarilla.

ü  Después de cambiar pañales.

ü  Después de cuidar a una persona enferma.

ü  Después de tocar animales o mascotas.

Si no se dispone de agua y jabón, es necesario usar un desinfectante de manos que contenga al menos un 60 % de alcohol. Cubra todas las superficies de las manos y frótelas hasta que sienta que se secaron. Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca sin haberse lavado las manos.

 

Evitemos el contacto directo con las personas:

ü  Dentro de la casa: evite tener contacto con personas que están enfermas. De ser posible, mantenga una distancia de un metro y medio entre la persona enferma y otros miembros de su hogar.

ü  Fuera de su casa: mantenga una distancia de un metro y medio de las personas que no viven en su casa.

Recuerde que algunas personas que no tienen síntomas pueden propagar el virus. Mantener distancia con los demás es especialmente importante para las personas que tienen mayor riesgo de enfermarse gravemente.

 

Debemos cubrirnos la boca y la nariz con una mascarilla cuando estemos con otras personas. El objetivo de la mascarilla es proteger a otras personas, en caso de estar infectadas.

Todos deben usar una mascarilla en lugares públicos y cuando están con otras personas que no viven en su hogar, especialmente cuando es difícil mantener otras medidas de distanciamiento social.

Los niños menores de 2 años, así como las personas con dificultad para respirar o que están inconscientes, incapacitadas o que por algún otro motivo no pueden quitarse la mascarilla sin ayuda, no deben usar mascarilla.

En todo momento debemos mantener una distancia de un metro y medio respecto a las demás personas. El uso de la mascarilla no reemplaza el distanciamiento social.


También debemos cubrirnos la nariz y la boca al toser y estornudar con un pañuelo desechable o cubrirnos con la parte interna del codo y no debemos escupir. Debemos botar los pañuelos desechables usados a la basura y lavarnos las manos inmediatamente con agua y jabón por al menos 20 segundos. Si no se dispone de agua y jabón, debemos limpiarnos las manos con un desinfectante de manos que contenga al menos un 60 % de alcohol.

No debemos olvidar limpiar y desinfectar los objetos que tocamos a diario.

ü  Debemos limpiar y desinfectar diariamente las superficies que se tocan con frecuencia. Esto incluye las mesas, las manijas de las puertas, los interruptores de luz, las mesas, las barandas, los escritorios, los teléfonos, los teclados, los inodoros, los grifos, los lavamanos y los lavaplatos.

ü  Si las superficies están sucias, límpielas. Lávelas con agua y detergente o jabón antes de desinfectarlas.

Poner en práctica estas recomendaciones nos ayudará a mantenernos protegidos y disminuir así la posibilidad de contagiarnos con el COVID-19.

 

Puede que te estés preguntando ¿Jabón o gel desinfectante?

Según la Organización Mundial de la Salud, lavarse las manos con jabón o usar gel desinfectante es la medida de protección fundamental contra el coronavirus, la gripe, y la mayoría de microorganismos patógenos.

"En lo que concierne al coronavirus, tanto los jabones como los geles desinfectantes son efectivos si se usan correctamente y con suficiente frecuencia".

Los jabones y los geles desinfectantes tienen mecanismos de acción diferentes para acabar con virus, bacterias u hongos, por eso los métodos de aplicación y la eficacia dependen de cada caso. Al menos en lo que concierne a la preocupación actual, el coronavirus, ambos son efectivos si se usan correctamente y con suficiente frecuencia.

 

Te recordamos que abusar de la lejía, si bien te protege del coronavirus y cualquier otro microorganismo, puede hacer daño también a tu salud. Así que tomen sus decisiones pensando muy bien.

 

IV. ¿QUÉ APRENDÍ HOY?                           


 

V. ME PREGUNTO:

¿Para qué me servirá lo aprendido?

 

VI. MÁS INFORMACIÓN:

Coronavirus (COVID-19): Cuidados en el hogar y precauciones.

¿Qué debemos hacer en casa?

Para proteger a otros en el hogar, una persona que está enferma debe hacer lo siguiente:


Ø En la medida de lo posible, mantenerse alejado de otras personas y mascotas que haya en su casa.

Ø Usar una cubierta de tela para la cara (o mascarilla, si tiene una) si va a estar en contacto con otras personas. Las cubiertas de tela para la cara son para uso exclusivo de personas mayores de 2 años que no tengan problemas para respirar. No deje nunca a un niño solo mientras esté usando una cubierta de tela para la cara. Para saber cómo ponerse y quitarse las mascarillas y las cubiertas de tela para la cara, cómo limpiarlas o fabricarlas usted mismo, consulte la guía de los CDC.

Ø Toser y estornudar en un pañuelo desechable. Tirar el pañuelo y luego lavarse las manos de inmediato. Lavarse con agua y jabón durante un mínimo de 20 segundos, o usar un gel antiséptico que contenga alcohol.

Ø Si es posible, quedarse en una habitación y usar un baño separado de las otras personas.

Ø Usar sus propios platos, vasos, tazas y utensilios para comer y no compartirlos con las personas con las que convive. Después de usarlos, lávelos con el lavavajillas o con agua jabonosa muy caliente.

Ø Use su propia ropa de cama y toallas y no las comparta con las personas con las que convive.

Además:


Ø Si la persona que está enferma no puede usar una cubierta de tela para la cara (o mascarilla), las personas que la cuidan deben usar una mientras están en la misma habitación.

Ø Asegúrese de que los espacios compartidos de su casa tengan una buena ventilación. Puede abrir una ventana o encender un filtro de aire o el aire acondicionado.

Ø No permita el ingreso de visitas a su casa. Esto incluye niños y adultos.

Ø Todas las personas que vivan juntas en la casa deben lavarse bien las manos y con frecuencia. Lávese con agua y jabón durante un mínimo de 20 segundos, o use un gel antiséptico o desinfectante para manos que contenga alcohol.

Ø Lave la ropa, la ropa de cama y las toallas de la persona enferma con detergente y agua lo más caliente posible. Si es posible, use guantes cuando toque la ropa sucia del enfermo. Lávese bien las manos después de lavar la ropa del enfermo (incluso si usó guantes).

Ø Todos los días, utilice un limpiador de uso doméstico o una toallita para limpiar cosas que se tocan mucho. Entre estas cosas, pomos de puertas, interruptores de luz, juguetes, controles remotos, manijas de fregaderos, encimeras y teléfonos. Mantenga los juguetes del niño enfermo separados de otros juguetes, de ser posible.

Para proteger a otros en su comunidad:

 

Ø La persona enferma debe quedarse en casa a menos que necesite atención médica.

Ø Otros miembros de la familia también deberían quedarse en casa. Siga las instrucciones de su médico, el departamento de salud de su localidad o los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) sobre quién debe quedarse en casa y por cuánto tiempo.

Ø Si tiene que salir de la casa, use una cubierta de tela para la cara o una mascarilla y mantenga al menos 6 pies (2 metros) de distancia entre usted y los demás.

Debe avisarles a las personas que han estado en contacto cercano con la persona enferma. El departamento de salud de su localidad o del estado puede ayudarlo si no está seguro a quién notificar.



No hay comentarios:

Publicar un comentario