La relación
de los hábitos alimenticios, microbiota, bienestar físico y emocional.
I. ¿QUÉ APRENDERÉ HOY?
A explicar cómo la alimentación influye en el microbiota intestinal y por qué podría reflejarse en el estado de salud físico y emocional, a través de la información brindada para realizar las funciones vitales del ser humano.
Criterios:
·
Utiliza información científica para explicar cómo una variada
alimentación influye en el microbiota intestinal como base para explicar el
estado de salud física y emocional.
·
Las
afirmaciones están fundamentadas y documentadas
1. ¿Qué pasaría si
hay un desequilibrio en nuestro microbiota? ¿Cómo influiría en el ser humano?
III. ¿QUÉ HARÉ?
Ya sabemos que el cuerpo
humano alberga en sus diferentes partes (intestino, piel…) grupos de
microorganismos vivos –bacterias, hongos, virus, etc.– llamados microbiotas que,
cuando se encuentran en equilibrio nos ayudan a mantener una buena salud.
Pero
cuando este equilibrio se rompe (hablamos entonces de “disbiosis”),
pueden asociarse a diferentes tipos de trastornos según la localización del
microbiota afectado. Por ejemplo, la gastroenteritis (infección de la mucosa
intestinal, los síntomas más comunes son diarrea, calambres, náuseas, vómitos),
la enfermedad de Crohn (ocasionar dolor abdominal, diarrea, pérdida de peso,
anemia y fatiga), algunos cánceres gastrointestinales pero también la
depresión, la diabetes, algunas alergias o incluso enfermedades de la piel como
el eccema (afección en que la piel se vuelve roja, escamosa, irritada y con
picazón), podrían estar asociados a desequilibrios de las microbiotas.
¡Así que necesitamos
comprender qué es la disbiosis y cómo afecta la salud de las personas!
La
disbiosis es un desequilibrio, tanto cuantitativo como cualitativo, que se
produce en la variedad de bacterias que habitan en los intestinos y que afecta
a su función metabólica y a su correcta distribución por el intestino. Este
desequilibrio puede tener su origen, como se verá más adelante, en causas muy
diversas, como trastornos dietéticos provocados por un elevado consumo de
proteínas animales — especialmente carne roja—, azúcares simples, estrés o una
administración abusiva de fármacos.
Según
menciona Miguel Ángel Almodóvar en su libro “El segundo cerebro”, la disbiosis,
es decir, estos cambios en la concentración
bacteriana intestinal provocan el desarrollo o el empeoramiento de distintos
trastornos, que pueden ir desde la simple hinchazón abdominal, ocasionales
migrañas o el reflujo esofágico, a problemas de mayor envergadura, como son el
estreñimiento crónico, la enfermedad inflamatoria intestinal o la artritis
reumatoide.
Entrando
en algunos detalles más, Miguel Ángel Almodóvar menciona otros síntomas de la
disbiosis:
Entre los
síntomas más comunes que alertan sobre una posible disbiosis intestinal cabe
citar: flatulencia; lengua blanca, alergias alimentarias; estreñimiento;
escozor frecuente en ojos, nariz y/o ano; agitación y nerviosismo; dolor en las
articulaciones sin motivo aparente; dolores de cabeza y migrañas; infecciones
en las mucosas; problemas en la visión; bajones anímicos; problemas para
conciliar el sueño; intolerancia a sustancias químicas; cansancio crónico;
agujetas o problemas musculares repetidos y sin causa aparente; inflamaciones
de vejiga, infecciones repetidas de
vejiga, síndrome premenstrual y calambres en el abdomen inferior, para las
mujeres.
Pero ¿por qué se produce la disbiosis? ¿Qué dicen los
científicos?
Los
investigadores mencionan diferentes factores para que una persona desarrolle
una disbiosis, entre ellos mencionan:
Ø
Cambio
brusco del entorno y de la dieta. El escaso consumo de fibra y alimentos
fermentados y un elevado consumo de carne, harinas, grasas vegetales y comida
rápida en general.
Ø
Toma de
medicamentos (antibióticos...), especialmente la automedicación o el abuso del
consumo de antibióticos que disminuye las poblaciones de bacterias
beneficiosas, favoreciendo el incremento de las bacterias oportunistas.
Ø
Consumo de
alcohol y de tabaco
Ø
Infecciones
bacterianas, virales o parasitarias
Ø
Estrés, la
sobre carga de trabajo, de tareas escolares, la drisis económica o los
problemas familiares inadecuadamente manejados.
Ø
Higiene
excesiva, el abuso de útiles de aseo bactericidas.
La
disbiosis de la microbiota intestinal de esta manera ha sido vinculada a una
amplia variedad de enfermedades humanas, a lo que se suma que otras
investigaciones científicas ya sacaron a la luz una conexión entre intestino y
cerebro en el pasado.
Rina
María González y Gabriela Bravo Ruiseco de la Universidad Autónoma
Metropolitana Unidad Xochimilco; en su artículo "La microbiota del
humano", publicado el año 2017, dicen: La dieta es un factor determinante
para la composición del microbiota intestinal, desde la primera etapa de la
vida y hasta la edad avanzada.
Se
calcula que a lo largo de toda una vida una persona puede acabar comiendo 60
toneladas de alimento, que pasan a través de su intestino. A lo largo de
millones de años, los microbios intestinales han coevolucionado con nuestro
propio cuerpo para juntos hacernos cargo de semejante cantidad de comida. Se
trata de una compleja relación de mutuo beneficio.
Los microbios de nuestro
intestino tienen una gran actividad metabólica y sintetizan una enorme cantidad
de compuestos distintos que pueden tener efectos sobre ellos mismos y sobre su
hospedero (antes se llamaba huésped). Nuestros microbios influyen en el control
de nuestro metabolismo, en cómo digerimos y en cómo almacenamos los nutrientes.
La comida
que comemos no solo afecta directamente a nuestros cuerpos, sino que también
influye en tu microbiota. Nuestra comida también es alimento para nuestros
microbios y diferentes dietas pueden influir en la comunidad microbiana: el
tipo de dieta puede ser crucial para tener un microbiota sano. La actividad de
nuestros microbios, hace que algunos nutrientes sean más fácilmente asimilables
por nuestro intestino. Se calcula que el 10 % de las calorías que absorbe
nuestro cuerpo dependen de nuestros microbios.
¿Cómo se reflejaría
entonces un cambio en el microbiota intestinal en el estado de salud físico y
emocional?
El tracto
digestivo posee su propia red de neuronas llamada “sistema nervioso entérico”,
el cual está vinculado a su vez al cerebro a través del nervio vago.
Este eje facilita la comunicación
bidireccional entre el intestino y el cerebro, que ejercen entre sí una
influencia mutua: si bien nuestras emociones actúan sobre nuestro intestino,
las bacterias intestinales producen moléculas químicas que pueden ejercer un
efecto en la pared intestinal y transmitir mensajes al cerebro. Las bacterias
intestinales influirían, por tanto, en nuestro comportamiento a través del
sistema nervioso entérico.
Los
neurotransmisores producidos por las bacterias intestinales podrían ejercer su
acción en las células de la pared intestinal haciendo que éstas transmitan el
mensaje al sistema nervioso central por conducto de las neuronas del tracto
digestivo conectadas con el cerebro.
Investigadores de la Universidad
Católica de Lovaina (UCL), en Bélgica, han observado que la mayoría de las
bacterias intestinales humanas producen neurotransmisores, sustancias químicas
como la dopamina y la serotonina que permiten a las neuronas (las células
nerviosas del cerebro) comunicar entre ellas. Ya se sabe que estos
neurotransmisores influyen en nuestro estado de ánimo y en nuestro
comportamiento.
Es importante tener en
cuenta que además, los científicos, bajo la dirección del microbiólogo Jeroen
Raes (Profesor, Facultad de Medicina, Instituto Rega de Bélgica), coautor del
estudio publicado en Nature Microbiology, han descubierto que la microbiota
intestinal de los pacientes con depresión carece de dos bacterias: Coprococcus
y Dialister. Sin embargo, el hecho de que estas
dos bacterias no se encuentren en el microbiota de las personas depresivas no
significa sin embargo que esto sea la causa de la depresión. Los científicos se
muestran cautos a la hora de interpretar estos resultados. Podría simplemente
explicarse porque las personas depresivas se alimentan de forma diferente, lo
cual alteraría la composición de su microbiota intestinal. Para evaluar esta
causalidad, sería necesario llevar a cabo nuevos estudios.
¿Qué hacer para tener un
microbiota sano?
La
“disbiosis” es el mal estado del microbiota, así que todo lo contrario debe
significar que se está bien. En ese sentido Paul Cotter Microbiología, Universidad Nacional de
Irlanda, dice: Un microbiota intestinal sana se compone de diferentes tipos de
microorganismos (como bacterias, hongos y virus) que producen miles de potentes
compuestos, y coexisten armoniosamente en el hábitat del intestino hospedador.
Según Paul
Cotter, una alta diversidad microbiana siempre es deseable, no solo en el caso
del ser humano, sino también de otras especies (bovinos, cerdos, caballos,
peces, insectos), del entorno (suelos, fábricas de tratamiento de residuos, …)
o de los alimentos artesanales fermentados.
Este mismo
investigador recomienda:
Comer
variado para conservar la diversidad del microbiota intestinal a lo largo de
toda nuestra vida. Adaptar nuestro estilo de vida y comer variado nos permite
mantener la diversidad de nuestro microbiota. Una alimentación variada incluye
gran cantidad de frutas y verduras, ricas en vitaminas, nutrientes, fibras y
antioxidantes. Aporta además un equilibrio entre productos de origen vegetal y
animal.
Y no hay
que olvidar a nuestros grandes aliados, los productos fermentados, algunos de
los cuales contienen probióticos o prebióticos, las fibras que alimentarán
a las bacterias de nuestro microbiota, que a su vez producirán ácidos grasos de
cadena corta. Estos prebióticos se encuentran en las cebollas, el ajo, los
plátanos, las legumbres y las patatas cocidas y frías. Los datos presentados
por el American Gut Project revelan que el consumo semanal de más de 30
alimentos variados de origen vegetal está vinculado con un microbiota
intestinal ampliamente diversificada.
Y, por último, es importante hacer ejercicio regularmente, el que se prefiera, dormir bien, gestionar el estrés e hidratarse convenientemente.
Qué son los probióticos y los prebióticos.
Ø Probióticos: Son microbios vivos que pueden agregarse a
la fórmula de muchos diferentes tipos de productos, incluyendo alimentos,
medicamentos y suplementos dietéticos. Por ejemplo, el yogurt, el suero de la
leche, algunos tipos de quesos, pepinillos y berenjenas encurtidos.
Ø Prebióticos: son sustancias de la dieta que nutren a
grupos seleccionados de microorganismos que habitan en el intestino. Favorecen
el crecimiento de bacterias beneficiosas por sobre las peligrosas. Por ejemplo,
Las fuentes principales son el ajo, la cebolla, las alcachofas, los plátanos y
otras frutas, la miel, el trigo, la avena y otros cereales, la soja y demás
legumbres, los espárragos, la achicoria y otros.
IV. ¿QUÉ APRENDÍ HOY?
V. ME PREGUNTO:
¿Para qué me servirá lo
aprendido?
INSTRUMENTO PARA LA EVALUACIÓN DE LA SESIÓN 19
Se utilizará la siguiente rubrica:
|
Competencia: Explica
el mundo físico basándose en conocimientos sobre los seres vivos, materia y
energía, biodiversidad, tierra y universo. |
|||||
|
CAPACIDAD |
CRITERIOS |
DESTACADO |
ESPERADO |
PROCESO |
INICIO |
|
Comprende y usa
conocimiento s sobre los seres vivos, materia y energía, biodiversidad, Tierra y universo. |
Utiliza información científica
para explicar cómo una variada alimentación influye en el microbiota
intestinal como base para explicar el estado de salud física y emocional. |
Usa información científica para explicar a profundidad y coherencia cómo una variada alimentación influye en
el microbiota intestinal como base para explicar el estado de salud física y
emocional. |
Usa poca información
científica para explicar a profundidad y coherencia cómo una variada
alimentación influye en el microbiota intestinal como base para explicar el
estado de salud física y emocional. |
Trata de usar información científica para explicar cómo una variada alimentación
influye en el microbiota intestinal como base para explicar el estado de
salud física y emocional. |
No hace ningún
esfuerzo por explicar cómo una
variada alimentación influye en el microbiota intestinal como base para
explicar el estado de salud física y emocional. |
|
Las
afirmaciones están fundamentadas y documentadas |
Usa información científica para respaldar su posición de manera concisa. |
Usa información científica para respaldar su
posición. |
Trata de defender su posición. |
No hace ningún
esfuerzo por defender su
posición. |
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