SESIÓN XX

La relación de los hábitos alimenticios, microbiota, bienestar físico y emocional.

I. ¿QUÉ APRENDERÉ HOY?

 A explicar cómo la alimentación influye en el microbiota intestinal y por qué podría reflejarse en el estado de salud físico y emocional, a través de la información brindada para realizar las funciones vitales del ser humano.

 Criterios:

·         Utiliza información científica para explicar cómo una variada alimentación influye en el microbiota intestinal como base para explicar el estado de salud física y emocional.

·         Las afirmaciones están fundamentadas y documentadas

 

II. ¿CÓMO EMPEZAMOS?

 

 

1.  ¿Qué pasaría si hay un desequilibrio en nuestro microbiota? ¿Cómo influiría en el ser humano?

                                

III. ¿QUÉ HARÉ?

Ya sabemos que el cuerpo humano alberga en sus diferentes partes (intestino, piel…) grupos de microorganismos vivos –bacterias, hongos, virus, etc.– llamados microbiotas que, cuando se encuentran en equilibrio nos ayudan a mantener una buena salud.

Pero cuando este equilibrio se rompe (hablamos entonces de “disbiosis”), pueden asociarse a diferentes tipos de trastornos según la localización del microbiota afectado. Por ejemplo, la gastroenteritis (infección de la mucosa intestinal, los síntomas más comunes son diarrea, calambres, náuseas, vómitos), la enfermedad de Crohn (ocasionar dolor abdominal, diarrea, pérdida de peso, anemia y fatiga), algunos cánceres gastrointestinales pero también la depresión, la diabetes, algunas alergias o incluso enfermedades de la piel como el eccema (afección en que la piel se vuelve roja, escamosa, irritada y con picazón), podrían estar asociados a desequilibrios de las microbiotas.

 

¡Así que necesitamos comprender qué es la disbiosis y cómo afecta la salud de las personas!

 

La disbiosis es un desequilibrio, tanto cuantitativo como cualitativo, que se produce en la variedad de bacterias que habitan en los intestinos y que afecta a su función metabólica y a su correcta distribución por el intestino. Este desequilibrio puede tener su origen, como se verá más adelante, en causas muy diversas, como trastornos dietéticos provocados por un elevado consumo de proteínas animales — especialmente carne roja—, azúcares simples, estrés o una administración abusiva de fármacos.

 

Según menciona Miguel Ángel Almodóvar en su libro “El segundo cerebro”, la disbiosis, es decir, estos cambios en la concentración bacteriana intestinal provocan el desarrollo o el empeoramiento de distintos trastornos, que pueden ir desde la simple hinchazón abdominal, ocasionales migrañas o el reflujo esofágico, a problemas de mayor envergadura, como son el estreñimiento crónico, la enfermedad inflamatoria intestinal o la artritis reumatoide.

 

Entrando en algunos detalles más, Miguel Ángel Almodóvar menciona otros síntomas de la disbiosis:

 

Entre los síntomas más comunes que alertan sobre una posible disbiosis intestinal cabe citar: flatulencia; lengua blanca, alergias alimentarias; estreñimiento; escozor frecuente en ojos, nariz y/o ano; agitación y nerviosismo; dolor en las articulaciones sin motivo aparente; dolores de cabeza y migrañas; infecciones en las mucosas; problemas en la visión; bajones anímicos; problemas para conciliar el sueño; intolerancia a sustancias químicas; cansancio crónico; agujetas o problemas musculares repetidos y sin causa aparente; inflamaciones de vejiga,  infecciones repetidas de vejiga, síndrome premenstrual y calambres en el abdomen inferior, para las mujeres.

 

Pero ¿por qué se produce la disbiosis? ¿Qué dicen los científicos?

Los investigadores mencionan diferentes factores para que una persona desarrolle una disbiosis, entre ellos mencionan:

Ø Cambio brusco del entorno y de la dieta. El escaso consumo de fibra y alimentos fermentados y un elevado consumo de carne, harinas, grasas vegetales y comida rápida en general.

Ø Toma de medicamentos (antibióticos...), especialmente la automedicación o el abuso del consumo de antibióticos que disminuye las poblaciones de bacterias beneficiosas, favoreciendo el incremento de las bacterias oportunistas.

Ø Consumo de alcohol y de tabaco

Ø Infecciones bacterianas, virales o parasitarias

Ø Estrés, la sobre carga de trabajo, de tareas escolares, la drisis económica o los problemas familiares inadecuadamente manejados.

Ø Higiene excesiva, el abuso de útiles de aseo bactericidas.

 

La disbiosis de la microbiota intestinal de esta manera ha sido vinculada a una amplia variedad de enfermedades humanas, a lo que se suma que otras investigaciones científicas ya sacaron a la luz una conexión entre intestino y cerebro en el pasado.

 

 

Rina María González y Gabriela Bravo Ruiseco de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco; en su artículo "La microbiota del humano", publicado el año 2017, dicen: La dieta es un factor determinante para la composición del microbiota intestinal, desde la primera etapa de la vida y hasta la edad avanzada.

 

Se calcula que a lo largo de toda una vida una persona puede acabar comiendo 60 toneladas de alimento, que pasan a través de su intestino. A lo largo de millones de años, los microbios intestinales han coevolucionado con nuestro propio cuerpo para juntos hacernos cargo de semejante cantidad de comida. Se trata de una compleja relación de mutuo beneficio.

Los microbios de nuestro intestino tienen una gran actividad metabólica y sintetizan una enorme cantidad de compuestos distintos que pueden tener efectos sobre ellos mismos y sobre su hospedero (antes se llamaba huésped). Nuestros microbios influyen en el control de nuestro metabolismo, en cómo digerimos y en cómo almacenamos los nutrientes.

 

La comida que comemos no solo afecta directamente a nuestros cuerpos, sino que también influye en tu microbiota. Nuestra comida también es alimento para nuestros microbios y diferentes dietas pueden influir en la comunidad microbiana: el tipo de dieta puede ser crucial para tener un microbiota sano. La actividad de nuestros microbios, hace que algunos nutrientes sean más fácilmente asimilables por nuestro intestino. Se calcula que el 10 % de las calorías que absorbe nuestro cuerpo dependen de nuestros microbios.

 

¿Cómo se reflejaría entonces un cambio en el microbiota intestinal en el estado de salud físico y emocional?

 

El tracto digestivo posee su propia red de neuronas llamada “sistema nervioso entérico”, el cual está vinculado a su vez al cerebro a través del nervio vago.

Este eje facilita la comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro, que ejercen entre sí una influencia mutua: si bien nuestras emociones actúan sobre nuestro intestino, las bacterias intestinales producen moléculas químicas que pueden ejercer un efecto en la pared intestinal y transmitir mensajes al cerebro. Las bacterias intestinales influirían, por tanto, en nuestro comportamiento a través del sistema nervioso entérico.

 

Los neurotransmisores producidos por las bacterias intestinales podrían ejercer su acción en las células de la pared intestinal haciendo que éstas transmitan el mensaje al sistema nervioso central por conducto de las neuronas del tracto digestivo conectadas con el cerebro.

Investigadores de la Universidad Católica de Lovaina (UCL), en Bélgica, han observado que la mayoría de las bacterias intestinales humanas producen neurotransmisores, sustancias químicas como la dopamina y la serotonina que permiten a las neuronas (las células nerviosas del cerebro) comunicar entre ellas. Ya se sabe que estos neurotransmisores influyen en nuestro estado de ánimo y en nuestro comportamiento.

 

Es importante tener en cuenta que además, los científicos, bajo la dirección del microbiólogo Jeroen Raes (Profesor, Facultad de Medicina, Instituto Rega de Bélgica), coautor del estudio publicado en Nature Microbiology, han descubierto que la microbiota intestinal de los pacientes con depresión carece de dos bacterias: Coprococcus y Dialister. Sin embargo, el hecho de que estas dos bacterias no se encuentren en el microbiota de las personas depresivas no significa sin embargo que esto sea la causa de la depresión. Los científicos se muestran cautos a la hora de interpretar estos resultados. Podría simplemente explicarse porque las personas depresivas se alimentan de forma diferente, lo cual alteraría la composición de su microbiota intestinal. Para evaluar esta causalidad, sería necesario llevar a cabo nuevos estudios.

 

¿Qué hacer para tener un microbiota sano?

 

La “disbiosis” es el mal estado del microbiota, así que todo lo contrario debe significar que se está bien. En ese sentido Paul Cotter Microbiología, Universidad Nacional de Irlanda, dice: Un microbiota intestinal sana se compone de diferentes tipos de microorganismos (como bacterias, hongos y virus) que producen miles de potentes compuestos, y coexisten armoniosamente en el hábitat del intestino hospedador.

Según Paul Cotter, una alta diversidad microbiana siempre es deseable, no solo en el caso del ser humano, sino también de otras especies (bovinos, cerdos, caballos, peces, insectos), del entorno (suelos, fábricas de tratamiento de residuos, …) o de los alimentos artesanales fermentados.

 

Este mismo investigador recomienda:

Comer variado para conservar la diversidad del microbiota intestinal a lo largo de toda nuestra vida. Adaptar nuestro estilo de vida y comer variado nos permite mantener la diversidad de nuestro microbiota. Una alimentación variada incluye gran cantidad de frutas y verduras, ricas en vitaminas, nutrientes, fibras y antioxidantes. Aporta además un equilibrio entre productos de origen vegetal y animal.

Y no hay que olvidar a nuestros grandes aliados, los productos fermentados, algunos de los cuales contienen probióticos o prebióticos, las fibras que alimentarán a las bacterias de nuestro microbiota, que a su vez producirán ácidos grasos de cadena corta. Estos prebióticos se encuentran en las cebollas, el ajo, los plátanos, las legumbres y las patatas cocidas y frías. Los datos presentados por el American Gut Project revelan que el consumo semanal de más de 30 alimentos variados de origen vegetal está vinculado con un microbiota intestinal ampliamente diversificada.

 

Y, por último, es importante hacer ejercicio regularmente, el que se prefiera, dormir bien, gestionar el estrés e hidratarse convenientemente.

Qué son los probióticos y los prebióticos.

Ø  Probióticos: Son microbios vivos que pueden agregarse a la fórmula de muchos diferentes tipos de productos, incluyendo alimentos, medicamentos y suplementos dietéticos. Por ejemplo, el yogurt, el suero de la leche, algunos tipos de quesos, pepinillos y berenjenas encurtidos.

 

Ø  Prebióticos: son sustancias de la dieta que nutren a grupos seleccionados de microorganismos que habitan en el intestino. Favorecen el crecimiento de bacterias beneficiosas por sobre las peligrosas. Por ejemplo, Las fuentes principales son el ajo, la cebolla, las alcachofas, los plátanos y otras frutas, la miel, el trigo, la avena y otros cereales, la soja y demás legumbres, los espárragos, la achicoria y otros.

 

IV. ¿QUÉ APRENDÍ HOY?                           

 

V. ME PREGUNTO:

 

¿Para qué me servirá lo aprendido?

 

INSTRUMENTO PARA LA EVALUACIÓN DE LA SESIÓN 19

 

Se utilizará la siguiente rubrica:

 

Competencia: Explica el mundo físico basándose en conocimientos sobre los seres vivos, materia y energía, biodiversidad, tierra y universo.

CAPACIDAD

CRITERIOS

DESTACADO

ESPERADO

PROCESO

INICIO

Comprende y usa conocimiento s sobre los seres     vivos,

materia         y energía, biodiversidad, Tierra y universo.

Utiliza información científica para explicar cómo una variada alimentación influye en el microbiota intestinal como base para explicar el estado de salud física y emocional.

Usa información científica       para

explicar               a

profundidad       y

coherencia cómo una variada alimentación influye en el microbiota intestinal como base para explicar el estado de salud física y emocional.

Usa              poca información científica     para explicar             a

profundidad y coherencia cómo una variada alimentación influye en el microbiota intestinal como base para explicar el estado de salud física y emocional.

Trata de usar información científica para explicar cómo una variada alimentación influye en el microbiota intestinal como base para explicar el estado de salud física y emocional.

No          hace ningún esfuerzo por explicar cómo una variada alimentación influye en el microbiota intestinal como base para explicar el estado de salud física y emocional.

Las afirmaciones están fundamentadas y documentadas

Usa información científica       para

respaldar          su

posición            de manera concisa.

Usa información científica para respaldar su posición.

Trata de defender su posición.

No          hace ningún esfuerzo por defender    su posición.

 

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